Mi experiencia viajando en plena crisis del Covid-19

Mi experiencia viajando en plena crisis del Covid-19

El coronavirus está marcando la agenda viajera en las últimas semanas, pero todo pasará más pronto que tarde. En el mejor de los escenarios la normalidad volverá a nuestras vidas en mayo. China ha logrado poner freno al Covid-19 tras 7 semanas de lucha y poco a poco van recuperando la rutina habitual incluso en la propia ciudad de Wuhan, epicentro del nuevo coronavirus.

Muy pronto volveremos a viajar 

En estos instantes la prioridad es contribuir a no propagar el virus tanto por España como por el mundo y quedarnos en casa, si nos es posible, al menos en los próximos días. 

Cómo evolucione la propagación en los próximos 15 días será clave para decidir acerca de fechas para viajar por excelencia, como Semana Santa. De todos modos, la gran mayoría de hoteles han reaccionado y permiten en la actualidad la cancelación de la reserva incluso pocas horas antes de la fecha, lo que desde luego es un gran alivio para los viajeros. 

Eso sí, ¡hay esperanza!

En lo que todos los expertos están de acuerdo es que para los meses de vacaciones de verano: junio, julio, agosto y septiembre; la crisis sanitaria estará ya bajo control y se habrá puesto fin tanto a las restricciones de entrada que algunos países mantienen a España en la actualidad; así como también a la propia crisis sanitaria del coronavirus. 

El compromiso de Exprime Viajes

Aunque ya he publicado muchas ofertas y muchos chollos de este tipo, me comprometo a que la gran mayoría de ofertas de hoteles que publique para las próximas semanas serán cancelables, por lo que pudiera surgir. 

También, desde luego, pondré el foco en las ofertas y los chollos para los meses de verano, cuando todo estará previsiblemente bajo la normalidad habitual para poder hacer aquello que más nos apasiona: descubrir el mundo

Mi experiencia como viajera en plena crisis del Covid-19

A finales de febrero decidí seguir adelante con un viaje que tenía previsto desde hace tiempo y en el que aún estoy embarcada.

Cuando salí de España el coronavirus prácticamente no había salido de China y en mi primera parada del viaje, Singapur, se declaró la alerta naranja poco después de aterrizar. La situación, aunque con controles de temperatura prácticamente en todos los lugares, incluso para hacer el check-in del hotel, era de relativa normalidad y pudimos desplazarnos sin mayor problema por la ciudad. 

Poco después volé hacia Aukland, Nueva Zelanda, donde estuvimos recorriendo en una furgoneta la isla norte de punta a punta. Prácticamente no escuché durante ese tiempo mencionar al covid-19, a pesar de que en países como Corea del Sur o Italia estaba ya causando serios problemas. 

El mayor aprieto que por ahora he tenido con esta crisis sanitaria fue cuando desde la aerolínea Air Tahití Nui nos avisaron de que si habíamos estado en los últimos 30 días en alguna región con alerta por covid-19 (como fue Singapur), deberíamos presentar un informe médico oficial acreditando que no teníamos los síntomas de ser portadores del coronavirus. 

Después de varias horas de dudas sobre cómo obtener este certificado, logramos obtenerlo horas antes de embarcar, donde también nos midieron, por supuesto, la temperatura, como viene siendo habitual. 

Ahora me quedan por delante varios días en la Polinesia, desde luego, uno de los lugares más parecidos al paraíso en la tierra. Tenemos la vuelta para el 23 de marzo, y si se cierran los movimientos en España, como parece que va a ser, es muy probable que no podamos regresar en fecha, y tengamos que quedarnos en alguno de las ciudades de escala (Los Ángeles o Londres).

Os iré contando las actualizaciones de mi viaje a través de Instagram. 

Y no tengas dudas, pronto todo volverá a la normalidad 🙂

 

Un abrazo, 

Vanesa

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